¿Cómo saber si mi hijo tiene una psicomotricidad adecuada para su edad? Seguro que esta pregunta ha pasado por la cabeza de más de una y más de dos mamás e incluso papás y es que el desarrollo de las habilidades de psicomotricidad son decisivas para el desarrollo del niño. Todo lo que consiga descubrir en este campo, le abrirá la puerta en un futuro a la experimentación, al aprendizaje sobre el entorno y sobre todo al desarrollo de la inteligencia.

Es importante destacar que este tipo de aprendizaje y desarrollo necesita un ciclo progresivo, por lo que no nos debemos alarmar si observamos que de repente el niño o la niña aprende muy rápido y en otras ocasiones le cuesta algo más. Estos ciclos de altibajos son inofensivos y forman parte del ciclo natural de aprendizaje y desarrollo de la psicomotricidad; ya sea fina o gruesa.

¿Cómo debe evolucionar la psicomotricidad en los bebés?

  • De 0 a 2 meses El reflejo prensil está presente en las manos del recién nacido. Cuando se roza su palma, cerrará el puño en un acto inconsciente. Este reflejo desaparece alrededor de los cinco meses y, mientras tanto, el recién nacido no tendrá mucho control sobre sus manos. Alrededor de las ocho semanas, comenzará a descubrir y a jugar con sus manos. Al principio, solamente descubrirá las sensaciones del tacto, pero después, alrededor de los tres meses, los bebés son capaces de involucrar la vista también.
  • De 2 a 4 meses La coordinación ojo-mano comienza a desarrollarse. Así empieza una etapa de práctica llamada ‘ensayo y error‘, que sucede al ver los objetos y tratar de agarrarlos con las manos.
  • De 4 a 5 meses La mayoría de los bebés pueden agarrar un objeto que esté a su alcance, mirando solamente el objeto y no sus manos. Este logro, denominado ‘máximo nivel de alcance‘, se considera una base importante en el desarrollo de la motricidad fina.
  • De 6 a 9 meses Los bebés ya pueden sostener con facilidad un pequeño objeto durante un corto periodo de tiempo y muchos comienzan a golpear lo que tienen entre sus manos. Aunque su habilidad para sujetarlos sigue siendo torpe y habitualmente se les caen las cosas que sostienen, empiezan a tomarle gusto a agarrar objetos pequeños con sus manos y llevárselos a la boca.
  • De 9 a 12 meses Cuando el bebé se acerca a su primer cumpleaños prefiere observar los objetos antes de agarrarlos con sus manos. Así, tocará el objeto con la mano entera, pero será capaz de empujarlo usando sólo su dedo índice.
  • De 12 a 15 meses En esta etapa, el bebé realizará uno de los logros motrices finos más significativos de su evolución, que consiste en aprender a hacer las tenazas con las manos, usando los dedos para pellizcar los objetos y para separar las piezas pequeñas de las grandes.
  • De 1 a 3 años Coincide con su capacidad de desplazamiento mediante el gateo y con sus primeros pasos. En esta etapa, los bebés desarrollan la capacidad de manipular objetos de manera más compleja, insertando piezas en juguetes de ensamblaje o de construcción (pueden hacer torres de hasta 6 cubos), manipulando las páginas de un libro, cerrando y abriendo cajones, usando juguetes de arrastre con cuerdas o cintas y empujando palancas.
  • De 3 a 4 años A esta edad, comienza en el colegio la etapa de preescolar y los niños se enfrentan al manejo de los cubiertos y deben aprender a atarse los cordones de los zapatos y a abrocharse los botones. A los tres años, su control sobre el lápiz es mayor y se demuestra al dibujar un círculo o a una persona, aunque sus trazos son aún muy simples. En clase, a los cuatro años, aprenderán a utilizar las tijeras, a copiar formas geométricas y letras, y a hacer objetos con plastilina de dos o tres partes. Finalmente, a los 5 años, los dibujos ya tienen trazos bien definidos.

¿Cómo averiguar si mi hijo no tiene una motricidad adecuada para su edad?

Los tres primeros años de vida son cruciales para el desarrollo del menor y se deben observar los logros que va consiguiendo y sobre todo si aparecen de forma “especialmente lenta” o con alteraciones de calidad. Si esto sucediera, es importante comentarlo con los pediatras ya que podríamos estar ante un posible retraso psicomotor. Esto quiere llegar a significar que el niño podría llegar a padecer un retraso en el desarrollo de las capacidades cognitivas y motoras.

De todas formas, es muy recomendable tener en cuenta que se deben olvidar las comparaciones y es que cada niño tiene un propio ritmo de progresión. Por ejemplo, si un bebé no se suelta a andar hasta los 18 meses NO significa que tenga un retraso psicomotor. Según algunos expertos en la materia, “el retraso psicomotor puede ser debido a una alteración cerebral que puede tener un posible origen genético o por algún daño o infección padecida en el embarazo”:

Para saber si nuestro hijo no tiene una psicomotricidad adecuada se pueden observar diferentes aspectos según la edad que tenga el pequeño o pequeña. Pero se deberá prestar una especial atención e incluso consultar con un especialista si:

  • Pasados los tres o cuatro meses, el bebé no controla la posición de la cabeza.

 

  • A partir de los seis meses, no se puede mantener sentado, se muestra distante y poco interesado por lo que le rodea. Además se enfada con facilidad y se sobresalta, mucho, con los ruidos. A menudo, se mira fijamente la mano.

 

  • A los doce meses, el bebé no muestra interés por caminar ni tampoco por gatear. Babea constantemente y todo se lo lleva a la boca.

 

  • A los 24 meses, no se relaciona con otros niños y no logra concentrarse en una tarea. Tampoco participa en juegos simbólicos.

Para poder prevenir estos posibles retrasos en las habilidades motrices, es recomendable que desde que el bebé es muy pequeño se le muevan las extremidades y se le estimule lo máximo posible para que el niño tenga interés por conocer su entorno y lo que le rodea.

Desde Infanity os recomendamos que ante cualquier duda, consultéis con el pediatra y/o especialista. 

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